miércoles, 13 de mayo de 2009

Resumen de la novela

La amortajada María Luisa Bombal Ana María yace muerta, sin embargo, durante su velorio tiene la facultad de observar lo que sucede a su alrededor, sus sentidos se agudizan, tiene conciencia de su cuerpo y cada persona que se acerca al lecho le hace recordar episodios de su vida. El primer visitante es Ricardo, su vecino de fundo cuando eran niños. Él, un poco más grande, asustaba a las sus pequeñas vecinas, un tirano que no dudaba en hacerlas sufrir, quizás esa actitud sedujo a la protagonista, quien más tarde vivió una pasional aventura con el muchacho, cuyo resultado fue un embarazo que no llegó a buen término. Luego de este hecho ella y Ricardo se separaron por siempre. Luego fue el turno de Fernando, su amigo y su ferviente admirador que idolatraba a esa mujer que lo humillaba con su desdén, mas en él desahogaba toda su tristeza, porque no era feliz y se conformaba con peinar sus largas trenzas, encargándose de las labores del hogar para aplacar así el dolor que sentía y al que ya se había acostumbrado. Fernando confesó que descansaría con la muerte de quien nunca le diera esperanzas, pues podría vivir tranquilo, dedicarse a la política y dormir bien, en el fondo se sabía egoísta al complacerse de la muerte de Ana María, pues en definitiva, no existía otra forma de recuperar su propia vida. Antonio, su esposo, se acercó posteriormente a ella. Con su excelente presencia y conservando su gallardía. Ana María pudo percatarse de la primera arruga de quien fuera el padre de sus hijos. Su padre Don Gonzalo le había impuesto casarse con ese joven rico, que la saco de su fundo rodeado por la naturaleza y la llevó a casa de su familia, donde ningún lugar le agradaba. Él profundamente enamorado contemplaba a su esposa durante horas, una vez le preguntó si algún día lo amaría tanto como él la amaba, la niña de largas trenzas le respondió que lo quería. Lamentablemente, ella no se sentía cómoda en esa casa, por este motivo, Antonio la llevó a casa de su padre. Ana María un día soñó que estaba muy enamorada de su esposo y éste volvió a buscarla, desgraciadamente ya no actuaba igual, pues ahora su indiferencia hacia ella era notoria y durante los años siguientes la engañó en varias oportunidades, finalmente desde la cama en la que reposaba muerta la mujer se dio cuenta que no quería a ese hombre. Ya es hora de llevarla al mausoleo familiar, es puesta en el féretro lo levantan sus dos fuertes hijos, Ricardo y Don Gonzalo, su padre. Entonces salen al aire libre y maravillada mira la naturaleza de esta nueva perspectiva, cuando la enterraron sintió que su cuerpo se fundía con la naturaleza y aún sintiendo la facultad de moverse de aquel lugar se quedó allí, descansando.

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